ENRIQUE ESPARRAGOZA LARA (Educador)

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La charla dio inicio sin formalidades. Justamente a la hora señalada la víspera, llegamos a la casa de nuestro personaje. Ya nos esperaba, junto con su esposa. Hay ausencia de niños. Todos han emprendido el vuelo y sólo viven ahí los esposos Esparragoza Payán. Aunque ese silencio se ve alterado los días de visita de los hijos que traen consigo a los nietos de esta pareja.

El maestro Esparragoza Lara no obstante haber cumplido sus cuarenta años de servicio educativo, es un hombre vigoroso; de gran estatura. Sus ojos son vivaces escudriñan a su interlocutor. El tono de su voz es fuerte, pero modulado. Irradia energía y ganas de vivir. Expresa que la influencia de su padre-maestro también- fue determinante en su formación.

Mi padre fue un hombre de servicio a la comunidad– señala el maestro.- el magisterio le permitió estar en contacto directo con las personas que lo buscaban para solicitarle apoyo económico, consejo o la aplicación de una inyección.

Hay que recordar que el maestro era todo en la comunidad y gozaba de un gran prestigio. Enrique Esparragoza y María de los Ángeles Salazar, son los padres de nuestro entrevistado. Sus hermanos son Socorro, Ramón Efrén,  Teresa de Jesús, Gregorio,  Héctor y Aida.  Tres de ellos se inclinaron por el magisterio.

Enrique nació en la ciudad de Badiraguato, el 19 de octubre de 1941; allí realizó sus primeros estudios. Siendo un jovencito, casi un niño, con el apoyo de su padre, nuestro entrevistado, logró plaza de maestro comunitario, en La Vainilla, en ese municipio, con sueldo de  ciento veinte pesos mensuales, cantidad cubierta por padres de familia, que también le daban asistencia.

Al respecto el maestro comenta- durante mi estancia en la comunidad siempre tuve la aceptación de los padres y alumnos. Es muy importante el trato con las gentes. Si tú te portas bien, la gente te quiere y te protege de cualquier situación, se vuelven tus amigos y eso facilita tu trabajo– expresó sonriente el maestro Esparragoza.

Con deseos de superación y motivado por la experiencia en esa comunidad, Esparragoza, se inscribió en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, titulándose como Maestro Normalista. Esto le dotó de herramientas metodológicas para enfrentarse los nuevos retos que la vida le deparaba. Inmediatamente después de esto, se le asignó plaza como maestro rural en la primaria de Rancho Viejo, Badiraguato, el 20 de noviembre de 1959; ese sería el principio de su trayectoria magisterial, en comunidades como Los Cortijos, El Sitio de en Medio, Potrero de los Medina y la cabecera municipal de Badiraguato; también en Pericos, Mocorito, entre otras.

La trayectoria del maestro Esparragoza Lara está basada en la cultura del esfuerzo, tal y como se observa en su hoja de servicios; fue escalando desde la modesta responsabilidad de maestro comunitario, maestro rural, director de escuela y supervisor escolar. Ocupó la Secretaría General de la Delegación D-15 del SNTE, amén de otras comisiones sindicales.

Impartió cursos de mejoramiento profesional a compañeros maestros en el área de historia de México; de igual forma en educación física, en la escuela secundaria de Badiraguato, impulsó el deporte, llegando a ocupar por merecimientos propios la presidencia del Club de beisbol y de la Unión Deportiva.

Su trabajo en las comunidades lo llevaron a conocer los problemas de la gente y se convirtió en gestor de sus demandas. Se desempeñó con acierto como Secretario del Ayuntamiento de Badiraguato, y también como Secretario del Comité Pro-obras de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento. Tuvo la oportunidad de ser alcalde de su municipio, distinguiéndose por un gobierno austero y de obras de beneficio social.

Enrique Esparragoza Lara casó con la señorita Ramona Payán Cárdenas, con quien procreó un familia compuesta por Alba María, Enrique, Blanca Minerva, María Elena y Katia del Rocío.

Al preguntarle sobre los sabores y sinsabores durante su trayectoria magisterial, el maestro Esparragoza, señaló hacia la pared donde cuelgan diplomas y reconocimientos otorgados tanto por el gobierno del estado y municipio, como de autoridades educativas, padres de familia, alumnos y maestros. Nos muestra con orgullo las medallas al mérito magisterial Rafael Ramírez e Ignacio Manuel Altamirano, por sus treinta y cuarenta años de trabajo educativo..

Más adelante comentó- al retirarme del magisterio por un problema de salud, me queda el recuerdo de los niños, de compañeros maestros a quienes siempre traté con respeto. Busqué siempre apoyarlos, consciente de que el maestro sufre y pasa en ocasiones serios problemas económicos, ya que gran parte de su sueldo, se va en transporte y alimentación.

Siempre los traté con igualdad, haciéndoles ver que lo único diferente en nosotros es la responsabilidad que cada quien muestra. El objetivo es y será el mismo: la educación del pueblo. 

Nuestro personaje causó baja por jubilación en 2003, tras cuarenta años de servicio a la niñez y juventud mexicana. La mejor satisfacción– nos dice- es haber contribuido un poco en la forja de tantos profesionistas que hoy prestan sus servicios a México desde distintas trincheras. (Entrevista realizada en septiembre de 2003), Los educadores en la transformación social de Sinaloa, Historias de vida, Teodoso Navidad Salazar, 2017, Toponimia, Geografía e Historia de Sinaloa, tomo 7, Bad-Navolato, 2011, Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa.

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