EVANGELINA PARRA BUENO (Educadora)

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El encuentro es emotivo. Nos saludamos como los viejos amigos que somos. Con amplia sonrisa. Comenta-voy llegando- Efectivamente, la víspera nos había adelantado que dada sus múltiples ocupaciones posiblemente llegaría un poco demorada. Pero lo importante es que ya estaba con nosotros para iniciar la charla, que se desarrolla en el pórtico de su casa.

Evangelina Parra Bueno, es una mujer que ocupa su tiempo de manera productiva. Hace deporte, concurre a un círculo de lectores y declamadores. Viaja por el país, con sus compañeros jubilados, para realizar encuentros de cachi bol y caminata, deportes en los que su equipo ha sido campeón nacional.

La maestra Eva, abrazó la carrera magisterial con pasión. Siempre creyó de manera firme en los valores que le dan identidad al ser humano y considera que el papel de los padres y del maestro es determinante en la formación del niño...ese material hermoso que se nos ha confiado para influir en él, en la construcción de sus bases para su desarrollo físico e intelectual.

La maestra Eva, nació en El Bolsón, comunidad perteneciente a la entonces sindicatura de Navolato (hoy municipio), el 24 de abril de 1934. Sus padres fueron Felipe Parra Lara y Francisca Bueno García; tuvo dos hermanos: Manuel y Carmen.

Nuestra entrevistada es una mujer vigorosa. De finos ademanes. De voz fuerte, que modula pues conoce y domina las técnicas de la oratoria. Sus ojos vivaces se mueven de manera constante con cierto aire de picardía. Suspira al recordar su infancia feliz- aunque haya tenido muchas carencias– comenta la maestra. Luego, sonríe al evocar los juegos donde ella era la maestra y sus amiguitos los alumnos.

Evangelina quedó huérfana muy pequeña, por lo que su padre se hizo cargo de sus dos hermanos y ella creció al amparo de sus abuelos maternos, Andrea Bueno García y Heraclio Medina.

Realizó estudios de primaria hasta cuarto grado en su tierra natal y el resto los concluyó en la escuela tipo, Manuel Ávila Camacho, en Culiacán, apoyada por María del Refugio López Cháidez, su maestra en los cuatro años de la primaria.

Al terminar la primaria y siendo una hermosa jovencita tenía aspiraciones. Deseaba trabajar, valerse por sí y ser útil; entonces su protectora  y antigua mentora,  al ver que podía ser una buena maestra, intercedió ante el director de Educación, Silva Garza, quien le extendió nombramiento de maestra de grupo el 1 de noviembre de 1951, enviándola a la comunidad de El Zapote de Sarabia, en el municipio de Sinaloa.

Fue una experiencia maravillosa-comenta la maestra. Cuando me presenté con la autoridad municipal, no creía que fuera la maestra y que venía a hacerme cargo de la escuela del lugar. Estas muy plebilla, vendrás a jugar con los chamacos, me dijo riendo el comisario. La verdad fue que al enfrentarme a los grupos fue cosa de juego, no batallé para adaptarme al grupo. Los de primero pronto aprendieron a leer y a escribir. Cuando me di cuenta de ello, me sentí importante y comprobé que sí podía. Esa fue mi prueba de fuego. No me defraudé, ni lo hice con quienes confiaron en mí. Atendí cuatro grupos y los saqué adelante, según la evaluación del supervisor.

Al concluir el ciclo escolar, regresé a mi comunidad; ¿la novedad? “Que la Eva era maestra”- exclama sonriente mi entrevistada.

Mi familia me apoyó, pero consideró que la comunidad estaba muy alejada. Por esos días me encontré con el profesor Claudio Meza Vidales, que era el supervisor de la única zona escolar federal en Culiacán, y me ayudó  para que fuera asignada a la escuela de El Bolsón. Mi tutora se opuso, argumentando que la gente de la comunidad era muy difícil, pero yo insistí y logré su aceptación y me vine a trabajar a mi tierra.    

Con los antecedentes y consejos de la maestra María del Refugio López Cháidez, desde un principio asumí una actitud defensiva ante algunos padres que se querían pasar de listos, y logré durante dos ciclos sacar adelante a los muchachos y superar los problemas escolares- expresa la maestra Eva, con una sonrisa de satisfacción.

Siempre con altura de miras la maestra Eva, a la vez que daba clase, asistía al Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, de donde egresó con excelentes calificaciones y buenas notas de sus maestros. Ahí compartió experiencias con otros compañeros de los recordó a Nabor Macías, Leopoldo Sánchez,  Margarita Flores, María de los Ángeles Polanco, por mencionar algunos. Después de concluir su comisión en su tierra natal, pasó a la comunidad de La Bolsa, un campo propiedad de don Vicente Fonseca, cercano a la comunidad de El Vergel, en la sindicatura de Navolato. Posteriormente la autoridad educativa dispuso su trasladado a la colonia El Vallado, de la ciudad de Culiacán, donde laboró 16 años. Al recibir nombramiento con categoría de Directora efectiva, se le envió a la comunidad de Higueras de Sanalona. Su desempeño fue reconocido por los habitantes, ya que no sólo hizo frente a la problemática de la escuela sino que abanderó demandas de sus habitantes dejando gratos recuerdos y muchas amistades.

Posteriormente fue enviada a la escuela Ramón López Velarde, en la colonia Miguel Hidalgo de la ciudad de Culiacán, donde laboró por poco más de 19 años, causando baja por jubilación en 1992.

Todo el tiempo dedicado a la contribución en la formación de niños y jóvenes, los recuerda la maestra, como lo mejor que pudo haberle ocurrido. Ha recibido innumerables reconocimientos  tanto de alumnos que hoy son destacados profesionista; de padres de familia, compañeros maestros y autoridades educativas y sindicales. Guarda celosamente las medallas al Mérito Magisterial Rafael Ramírez e Ignacio Manuel Altamirano, por sus treinta y cuarenta años de servicio, amén de diplomas  y reconocimientos  que forman parte de sus recuerdos y satisfacciones.

Nuestra entrevistada vivió intensamente las luchas sindicales así como la separación de las secciones 27 y 53 del SNTE, al lado de destacados maestros como Natalio Landeros, Claudio Meza Vidales,  Cipriano Obezo Camargo, Andrés Rivas,  Gonzalo Montero Carrillo y Cesar Franco.

Hoy lleva una vida intensa. Declama, viaja por la república con sus compañeros jubilados, y lee todo lo que llega a sus manos. Les recomiendo a todos que hagan buenas lecturas, que se alejen de los vicios, conozcan su estado y su país, su origen su historia  y tradiciones

Actualmente (2 de julio de 2014), la maestra Evangelina vive rodeada de los suyos, con la satisfacción del deber cumplido.(Entrevista realizada en octubre de 2002), Los educadores en la transformación social de Sinaloa, Historias de vida, Teodoso Navidad Salazar, 2017.

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