DIEGO CÁRDENAS LÓPEZ

Home » Culiacán » DIEGO CÁRDENAS LÓPEZ
Culiacán No hay comentarios

(Breve semblanza)

El encuentro fue cordial. Observé en el profesor Diego a un individuo que ha vivido de manera ordenada.  Y es que desde niño ha practicado el deporte. En este encuentro recordó que en Eldorado, donde nació, el 14 de octubre de 1922, jugó béisbol en encuentros amistosos con equipos que venían a Culiacán desde Guasave, Rosario, Mazatlán, Los Mochis; comentóque fue parte del equipo de basquetbol, representativo de la escuela prevocacional.

La charla se desarrolló en el portal de su casa. Era el mes de mayo y hacíabuen calor. En nuestro entorno observé un jardín bien cuidado. Macetas de distintas plantas; rosales y caléndulas recién regadas que daban la sensación de cierta frescura. En el pórtico un árbol bien surtido de naranjitas parecía dar la bienvenida al visitante.

A sus casi 81 años el maestro, seguía siendo disciplinado. Comentó sobre sus caminatas a diario. También señaló que apoya en las labores domésticas. Lee periódicos y revistas y termina el día refugiándose en su biblioteca.

Mi entrevistado y yo, no nos conocíamos. Sin embargo pasadas las presentaciones de rigor, la charla fluyó como si fuéramos viejos amigos. Su personalidad me inspiró confianza desde el primer momento. Al momento de la entrevista vestía pantalón azul marino, camisa blanca y suéter sport; los zapatos negros impecables. Antes de iniciar la conversación formal,  un nieto suyo nos ofreció agua fresca. En ese contexto dejamos correr la cinta de la grabadora.

Nací en Eldorado, Sinaloa. Viví por la calle Matamoros y fui hijo de una familia como muchas otras de la época, surgidas de la pobreza. Como tú sabes, vivíamos en un país, aun se percibía el “olor a pólvora de las carabinas”. Se hacían esfuerzo por encausar a la nación por el camino de las instituciones.

Eldorado era un pueblo cuya economía giraba en torno a la fábrica. En el ámbito educativo, sólo había una escuela de primeras letras, los servicios públicos eran escasos, y el empleo, fuera dela actividad entorno al ingenio, era escaso, casi nulo.

Mi infancia fue feliz hasta los siete años. Recuerdo las fiestas navideñas. Los juguetes en la noche buena, hasta que mi padre faltó. Entonces mi madre y hermana mayor tuvieron que trabajar duro para sobrevivir.

Lo anterior obligó a nuestro entrevistado a emigrar a Culiacán en buscando mejores perspectivas, apoyado por su señora madre, doña Juana López.

Observé con atención y respeto al maestro Diego, durante la charla en distintos momentos: serio, alegre y a veces nostálgico. Así, fue al encuentro de los recuerdos, de años maravillosos en la escuela. Mencionó a sus maestros, Cuquita Bernal, Emilio Garmendia, José Ávalos y Salvador Jiménez, que fueron parte importante en su formación.

El ambiente en que me desenvolví– comenta el maestro- no era propicio: me parecía que la gente crecía y vivía sin aspiraciones y tal vez, eso influyó para no quedarme estancado; aunque siendo estudiante de primaria, no pensaba en otra cosa que vivir los días, es decir, no tenía conciencia. Pensar en ir a Culiacán, imposible, si no era en tren de Eldorado a Quilá, y de allí a Culiacán.

Hacer el viaje de Eldorado a Culiacán, era terrible. Se hacía por un camino inhóspito de terracería, que en tiempos de lluvia se convertía en lodazal-recordóel maestro.

Más adelante comentó que en 1938, cuando se abrió la escuela Prevocacional, en Culiacán, llegó a Eldorado la información y muchos jovencitos lograron un lugar en esa institución- yo no me decidí hasta el año siguiente junto con dos amigos, Gilberto Murillo, que luego se tituló de ingeniero y  Jorge Sánchez, a quien perdí la pista.

Como te decía el camino no se prestaba para hacer un viaje rápido. El carro en el que íbamos se descompuso y después de mil peripecias llegamos a Culiacán, por la noche. Era un mundo que yo no conocía.

A esa hora fuimos directamente al internado y nos presentamos con el maestro Raúl Franco. No sé qué pensaría aquel buen hombre, que al vernos tan desamparados, mal vestidos, con el semblante apagado por el cansancio, llenos del polvo del camino. Inmediatamente nos proporcionó un rincón donde tirarnos a dormir. Recuerdo que yo llevaba dos mudas de ropa en un belicito de madera. Esas eran todas mis pertenencias.

A la mañana siguiente el maestro Franco, nos presentó con el director Guillermo Bátiz, quien nos propinó una fuerte regañada, porque no traíamos ninguna recomendación, ni nadie que abogara por nosotros. Pero luego, convencido tal vez por nuestras ganas de estudiar, nos aceptó a los tres.

Yo no sabía qué estudiar. Andaba muy desorientado, pero al terminar los estudios en la prevocacional, me gané una beca de treinta pesos para ingresar al Instituto Politécnico Nacional, en la ciudad de México; por cuestiones de salud, sólo aguanté un año y me regresé.

Recordó el maestro Diego Cárdenas que regresó a Eldorado. Trabajó en suplencias en la fábrica, pero finalmente consideró que aquello no llenaba sus aspiraciones. Deseaba superarse y en octubre de 1942, logró un lugar en la Casa del Estudiante Normalista. Tuvo suerte- dice- el maestro Juan Macedo López, lo apoyó para inscribirse en la escuela anexa a la Normal, que entonces funcionaba en la Universidad de Sinaloa.

La influencia denuevos maestros moldeó su carácter y fortaleció valores y principios. Entre ellos estaba Rodolfo Monjaraz Buelna, Emilia Obeso López, Francisco Salazar, Agustina Achoy, Isidro Salas Barrón y sus amigos Manuel Villarreal y Mario Obeso.

En 1945, siendo pasante, y habiendo necesidad de maestro en los pueblos de Sinaloa, logró plaza como titular en la escuela de El Fuerte; laboró tres ciclos escolares. Pasaría después a Culiacancito y posteriormente a Eldorado. Después fue asignado a la escuela primaria Tipo Manuel Ávila Camacho, de Culiacán.

Su deseo de superación lo llevó a realizar el bachillerato y luego la carrera de ingeniería; destacando que antes de concluirla fue invitado por el maestro Francisco Gil Leyva y el Lic. Rodolfo Monjaraz Buelna a dar clases de matemáticas, en la Universidad de Sinaloa.

Ya con mejores ingresos casó con la señorita Ofelia Sainz, con quien procreó a Diego, Sandra Luz, Noemí, Juan Bernardo, Yamel y Ofelia.

Nuestro entrevistado fue maestro en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio. Su tarea fue ardua; alternar sus clases entre la universidad y la primaria. Por ese tiempo se dieron conflictos al interior de la máxima casa de estudios, situación que aprovechó el maestro Diego, para retirarse. Tiempo después obtuvo tiempo completo en el nivel de secundaria; se le asignó plaza en la escuela Federal N° 1, Moisés Sainz.

En 1972, obtuvo nombramiento de subdirector; con esa categoría llegó a la escuela secundaria Federal Insurgentes, en Guasave; regresó a la escuela Federal 1, después ya como director fundó la escuela federal N° 5, en la colonia El Palmito; después de 37 años causó baja por jubilación.

Al recordar su adolescencia y penurias para titularse, nuestro entrevistado expresa con voz serena-creo que el destino me puso en este camino, fue lo mejor que pudo haberme pasado. Cuando se reciben tantas satisfacciones, pienso y estoy convencido, que no me equivoqué. Con mi trabajo coadyuvé a la formación de muchas generaciones. Entre los que fueron mis alumnos, hay quienes son profesionistas destacados y políticos, funcionarios de los tres niveles de gobierno. Hombres y mujeres de bien. Todo ello me convence de que he servido a mi patria, de manera muy modesta, si tú quieres, pero mi trabajo no fue en balde- y al decir esto, los ojos del muy querido maestro,se nublan.

Diego Cárdenas, fue un convencido de que la educación es determinante en el desarrollo de los pueblos. Buscó siempre superarse. Se tituló como maestro y como ingeniero topógrafo, en la Universidad de Sinaloa. Obtuvo la especialidad de Matemáticas en la Escuela Normal Superior de México. Muestra con satisfacción los reconocimientos otorgados por autoridades educativas, padres de familia, alumnos y maestros. Mientras su recuerdo perdure en aquellos que fueron sus compañeros, amigos y alumnos, la sombra del olvido, no ha de alcanzar al maestro Diego Cárdenas López. (Entrevista hecha en mayo de 2003), Los educadores en la transformación social de Sinaloa; Historias de vida, 2017. Teodoso Navidad Salazar

LEAVE A COMMENT