La historia fortense es rica en hechos históricos desde la época prehispánica, cuando los conquistadores españoles enfrentaron una férrea oposición de los naturales.
Más tarde, cuando los evangelizadores de la fe cristiana iniciaron su labor pacificadora entre las tribus y lograron su conversión al cristianismo, advirtieron que los indios mayos y yaquis no eran primitivos, sino tribus que practicaban y conservaban usos y costumbres que nada tenían de salvajes, como sus danzas, bailes, cánticos, artes de pesca, artesanías y un mundo mitológico que daba sustento a sus creencias.
Escritores de ayer y de hoy profundamente interesados en la historia local, dejaron testimonios de la evolución del pueblo fortense, como Andrés Pérez de Ribas, Mario Gil, Filiberto Leandro Quintero, Ernesto Gámez, Alejandro Miguel Vélez, José Carlos Ibarra, Tito Tranquilino Gómez y Humberto Ruíz Sánchez, entre otros muchos que sentimos omitir.
En el primer tomo de El Fuerte se recrean los momentos estelares de su nacimiento como entidad política, primero como tierra de conquista dependiente del reino de Nueva Vizcaya, para evolucionar más tarde a departamento virreinal, provincia, capital del Estado de Occidente, distrito político y finalmente municipio.
Primera edición
octubre 2001
Gobierno del Estado de Sinaloa