El municipio del Rosario, es piedra tutelar de la formación sinaloense, en su territorio se fincaron las fundamentales estructuras sociales de nuestra institucionalidad.
Las primeras incursiones de la conquista marcaron para siempre a los pueblos de su demarcación, y fijaron las bases de un mestizaje diverso en relación a las otras provincias coloniales.
Rosario, pueblo de brillante presencia prehispánica, brota en su habla, arte culinario, trato al prójimo, el trabajo y el exaltado espíritu de un morador que le sigue cantando al mar y a la sierra.
Su arquitectura, civil, pública y religiosa, es testigo de las largas jornadas puliendo la cantera, labrando la piedra y fabricando el adobe, en un corte de maderas que engalana y distingue, con la alegría de lo edificado, que hoy tiene un lugar en la arquitectura barroca de latinoamérica.
La traza de sus pueblos es producto de la diversidad de su origen; los irregulares de filiación minera, los marismeños de vocación pesquera y los de un orden asentado en la explotación de la tierra.
Primera edición
septiembre 2000
Gobierno del Estado de Sinaloa