Navolato es un fruto, es una pérdida y es una esperanza.
Se fecundó adherido a la tierra de los ríos Batacudea y Orabá y su cordón umbilical que surca sus ricas y verdes entrañas, parece extenderse como ramillete de cielo, mar adentro, en las prolíficas aguas del pacífico, contiguo a la comunidad pesquera de El Castillo.
Culiacán, vio emanciparse a Navolato en 1982. Nació tal y como se logran todos los partos: con dolor y alegría, con temor y duda, en un proceso de confrontada gestación que tuvo a lo largo de los años, diversos progenitores, cuyos nombres registra con claridad este hermoso libro. Ocioso resultaría anticiparlos.
Ha crecido sin extenderse, como crecen entre la incertidumbre y el asombro, las plantas de los cultivos, como los cactus erguidos adornados de faroles, como el seco mogote tembloroso, como la liebre ligera; como crecen ante el acecho, los peces, los crustáceos y los moluscos; como crecen los gigantes de profundas raíces, formados obedientes a la ribera del río Culiacán o como crecen entre suspiros, las gardenias y azucenas en los patios de las abuelas.
Así es. Fecundación, nacimiento y desarrollo, están todavía presentes en cada uno de los habitantes del joven municipio, quienes han emplumado sus alas mirando absortos un abismo y un confín.
Primera edición
abril 2002
Gobierno del Estado de Sinaloa
Una respuesta a «18 Encuentros con la Historia; Navolato»;
Me gustaría leer el libro de Navolato completo