San Ignacio

La Capilla del Diablo

julio 14, 2026 admin 4 min read

La Capilla del Diablo es uno de los sitios más enigmáticos y reconocidos del municipio de San Ignacio, en el estado de Sinaloa, México. Esta pequeña construcción blanca, ubicada en lo alto de una colina, es el centro de una de las leyendas urbanas más famosas de la región, mezclando historia, misterio y folklore local.

Ubicación

La capilla se encuentra sobre una pequeña colina, aproximadamente a cien metros del crucero que conduce a la sindicatura de San Juan, a las afueras de la cabecera municipal de San Ignacio. Su posición elevada hace que sea visible para todos los que transitan por la zona, aunque su estado de abandono y la reputación que la rodea disuaden a muchos de acercarse.

Historia y Origen

La historia se remonta a mediados del siglo XIX, alrededor del año 1840, con la llegada a San Ignacio de Don Bernardo Escobosa, un mercader originario de España. Escobosa comerciaba con telas, espejos, perfumes y otras mercancías costosas, y tenía la ambición de convertirse en el hombre más rico y poderoso de la región.

Según los relatos, el mercader estableció relaciones comerciales con los mineros de Piaxtla, quienes terminaban entregándole oro a cambio de sus productos, lo que incrementó desmedidamente su fortuna.

La Leyenda

Existen dos versiones principales sobre el origen de la capilla y su relación con el nombre que lleva:

1. El pacto y el féretro volador

La versión más difundida cuenta que Don Bernardo Escobosa hizo un pacto con el diablo, vendiendo su alma a cambio de riquezas ilimitadas. Aunque el pacto funcionó y acumuló grandes tesoros, la muerte llegó para él como para cualquier mortal.

Cuando sus familiares intentaron llevar su cuerpo al panteón del pueblo para darle santa sepultura, ocurrió un fenómeno inexplicable: un viento fuerte y repentino arrebató el pesado ataúd de las manos de los cargadores y lo arrojó hasta la cima del cerro aledaño. Al recordar los rumores sobre el pacto diabólico del difunto, los familiares, aterrados, huyeron del lugar. Posteriormente, sintiendo que le debían algo por haber sido benefactor de varios, decidieron construir una pequeña capilla en el lugar donde cayó el féretro para protegerlo de las inclemencias del tiempo, pero nunca más se atrevieron a visitarlo.

2. La construcción preventiva

Otra versión de la leyenda narra que, consciente de las consecuencias de su trato, Don Bernardo decidió construir la capilla en lo alto del cerro mientras aún vivía. El objetivo era que, al morir, su cuerpo descansara en ese lugar para que el demonio no pudiera encontrarlo.

Estado Actual y Fenómenos Relatados

En la actualidad, la capilla permanece abandonada en la cima del cerro. La construcción, hecha de adobe crudo, no ha sido objeto de rescate o restauración por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o del gobierno municipal.

El lugar está envuelto en relatos de fenómenos paranormales. Se dice que quienes han pernoctado en el sitio amanecen en una habitación diferente a aquella en la que se durmieron. También se reportan avistamientos de sombras en los corredores, que algunos identifican como antiguos trabajadores o dueños de la hacienda, e incluso la aparición fantasmal de Don Bernardo cabalgando un brioso caballo negro a altas horas de la noche, desapareciendo entre la bruma de los callejones.

Cómo Llegar

Para quienes desean visitar el sitio, existe un sendero que asciende por la colina hasta la capilla. La ruta se considera de dificultad moderada, con una distancia aproximada de 1.8 kilómetros y un desnivel positivo de 56 metros, lo que toma entre media hora y una hora de caminata.

Importancia Cultural

La Capilla del Diablo es mucho más que una ruina; es un testimonio de la memoria colectiva de San Ignacio y una de las leyendas más representativas del folklore sinaloense. Funciona como un relato precautorio sobre la ambición y la avaricia, y continúa motivando pláticas entre generaciones, manteniendo viva la identidad cultural y el misterio de la región.