Héctor Orozco Gutiérrez (León, Guanajuato; 25 de enero de 1942), ampliamente conocido como el Padre Jeringas, es un sacerdote católico mexicano que ha desarrollado la mayor parte de su ministerio en el estado de Sinaloa, particularmente en la ciudad de Culiacán. Es una figura reconocida y querida por la comunidad católica sinaloense debido a su labor pastoral con enfermos, su carisma y su distintiva práctica de administrar agua bendita con una jeringa.
Primeros años y formación
Nació el 25 de enero de 1942 en León, Guanajuato, en el seno de una familia numerosa, siendo hijo de Alfonso Orozco Díaz, de oficio zapatero, y de Guadalupe Gutiérrez Zambrano. Tras el fallecimiento de su padre, la familia se mudó a Guadalajara, Jalisco, para vivir con su tío, el sacerdote Refugio Gutiérrez.
A los 11 años de edad sintió su vocación religiosa e ingresó al seminario el 12 de octubre de 1957, donde permaneció durante 11 años en formación. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1968.
Trayectoria pastoral en Sinaloa
Prácticamente todo su ejercicio ministerial se ha desarrollado en el estado de Sinaloa, donde ha residido por más de 50 años. Su trayectoria incluye diversas asignaciones parroquiales a lo largo de las décadas:
- Culiacán: Destinado inicialmente a la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario por 50 días.
- Topolobampo, Ahome: Enviado a una parroquia en este puerto por dos meses.
- Templo del Carmen, Culiacán: Su primer periodo en esta parroquia, bajo la guía de Monseñor José L. Barraza Mota y el Obispo de Sinaloa, Lino Aguirre García.
- Navolato: Asignado a la Parroquia San Francisco de Asís durante tres año.
- Regreso al Templo del Carmen: Donde permaneció 12 años consecutivos.
- Parroquia del Espíritu Santo, Culiacán: Bajo la parroquia del Padre Carlos Magaña.
- Segundo periodo en Navolato: Nuevamente en la Parroquia de San Francisco de Asís por tres años.
- Parroquia de San Felipe de Jesús, Culiacán: Estuvo tres años y fundó desde este lugar tres nuevas parroquias: el Templo del Padre Celestial, Nuestra Señora de la Soledad y La Madre de Dios.
- Iglesia Santa Rosa de Lima, Culiacán: Donde permaneció un año.
- Parroquia de San Judas Tadeo, Culiacán: Su asignación más reciente, donde se ha desempeñado como adscrito.
Origen del apodo “Padre Jeringas”
El distintivo apodo de “Padre Jeringas” tiene su origen durante su estancia en el Templo del Carmen en Culiacán. El sacerdote comenzó a utilizar una jeringa sin aguja (de 20 mililitros) para rociar agua bendita y otorgar el bautismo a bebés recién nacidos que se encontraban en estado grave dentro de incubadoras en los hospitales, ya que en ocasiones no se le permitía ingresar con los recipientes tradicionales de agua bendita.
Con el paso del tiempo, extendió esta práctica a su labor de acompañamiento espiritual a enfermos en hospitales, clínicas de rehabilitación, centros penitenciarios, el Servicio Médico Forense (SEMEFO) y domicilios particulares, consolidando así el apodo que lo identifica ante la opinión pública.
Legado y reputación
El Padre Héctor Orozco es considerado una “leyenda viviente” en la Colonia Ruiz Cortínez y en toda la ciudad de Culiacán. A lo largo de sus más de 50 años de sacerdocio, ha reunido a cientos de fieles en misas de sanación en ciudades como Culiacán y Los Mochis.
Entre algunos sectores de la comunidad católica sinaloense, se le atribuyen dones espirituales como la bilocación y la sanación, basados en diversos testimonios populares. No obstante, el propio sacerdote ha mantenido una postura de humildad ante estas creencias, llegando a declarar públicamente: “Yo no hago ningún milagro”, atribuyendo cualquier bien a la voluntad de Dios. Su figura sigue siendo un referente de fe, esperanza y servicio a los más necesitados en el estado de Sinaloa.