Heriberto Millán Godínez (c. 1955 – 28 de mayo de 2019), conocido afectuosamente en el gremio como “El Negro” Millán, fue un destacado periodista, cronista deportivo y analista político mexicano con una amplia y reconocida trayectoria en el estado de Sinaloa.
Primeros años y formación
Originario del estado de Hidalgo, pasó su infancia en Mazatlán, Sinaloa, y posteriormente se estableció en Culiacán, donde desarrolló la mayor parte de su vida personal y profesional. En su juventud, destacó también como ajedrecista, formando parte del equipo representativo de la Preparatoria Central de Culiacán en la década de 1970. Posteriormente, ingresó a la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), donde cursó la carrera de Odontología, aunque su vocación lo orientaría finalmente hacia la comunicación y el periodismo.
Carrera profesional
Millán Godínez inició su actividad profesional en el periodismo durante la década de 1980, comenzando en la crónica deportiva. Con el paso de los años, amplió su ámbito de cobertura a temas agrícolas y de análisis político, consolidándose como una voz respetada y equilibrada en la entidad.
A lo largo de su carrera, colaboró en importantes medios de comunicación impresos y digitales, como el Diario de Sinaloa, El Sol de Sinaloa y el espacio de opinión A Discusión. En la prensa escrita, fue ampliamente reconocido por su columna de análisis político titulada “Reencuentro”.
Además de su labor informativa, desempeñó funciones institucionales en diversas oficinas de prensa y organizaciones, entre las que se incluyen la Liga de Comunidades Agrarias, el Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI, la CNOP y el Congreso del Estado de Sinaloa.
Legado y vida personal
Fue reconocido por sus colegas, amigos y fuentes informativas como una persona sumamente humana y solidaria, conocida por tender la mano a quienes lo necesitaban, incluso en momentos en que él mismo enfrentaba dificultades personales.
Tuvo un papel activo en la difusión de temas de salud pública. Tras sufrir un infarto dos décadas antes de su fallecimiento, se convirtió en un promotor disciplinado del protocolo de “código infarto”, el cual ayudó a difundir en su entorno y en la sociedad sinaloense.
Falleció el 28 de mayo de 2019 en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, a los 64 años de edad, a causa de complicaciones derivadas de una afección cardiaca. Su muerte generó una profunda conmoción y duelo en el gremio periodístico, las asociaciones de prensa y la sociedad en general.
Dejó un legado de compromiso con la ética periodística, así como el recuerdo de un padre y esposo orgulloso de su familia, a la que siempre priorizó y apoyó.