José de Jesús María Uriarte y Pérez fue una figura eclesiástica prominente en Sinaloa, conocido por su rol como obispo y su influencia durante un período de importantes cambios políticos y sociales en México. Su trayectoria estuvo marcada por su dedicación a la Iglesia y sus enfrentamientos con el gobierno civil a raíz de las Leyes de Reforma.
Datos Generales
| Atributo | Detalle |
|---|---|
| Nombre Completo | José de Jesús María Uriarte y Pérez |
| Nacimiento | 12 de diciembre de 1824, Batopito, Badiraguato, Sinaloa |
| Fallecimiento | 26 de mayo de 1887, Culiacán, Sinaloa |
| Ocupación | Obispo, Sacerdote, Catedrático, Rector |
Primeros Años y Formación
Nacido el 12 de diciembre de 1824 en Batopito, municipio de Badiraguato, Sinaloa, José de Jesús María Uriarte y Pérez ingresó al Seminario Conciliar. A la edad de veintitrés años, el 22 de septiembre de 1850, recibió las órdenes sacerdotales de manos del obispo don Lázaro de la Garza y Ballesteros. Ofició su primera misa en el templo parroquial de Badiraguato y posteriormente fue cura de Quilá, donde erigió un templo con sus propios recursos. Su capacidad intelectual lo llevó a ser catedrático del Seminario y ascendió a rector en 1854.
Trayectoria y Legado
La carrera eclesiástica de Uriarte y Pérez estuvo marcada por los turbulentos años de las Leyes de Reforma en México. Tras la expulsión del Obispo Pedro Loza y Pardavé en 1860, asumió la dirección de la Mitra por varios años. Durante este periodo, tuvo serios conflictos con el gobierno civil, especialmente con el gobernador Plácido Vega, debido a la separación de la Iglesia y el Estado. Sufrió vejaciones y fue encarcelado junto a otros clérigos por negarse a entregar bienes eclesiásticos.
En 1864, con el apoyo de los franceses, el obispo Loza y Pardavé regresó, y Uriarte y Pérez reasumió sus funciones como gobernador de la Mitra con la autorización del general Ramón Corona. En 1868, tras la promoción del obispo Loza y Pardavé al arzobispado de Guadalajara, José de Jesús María Uriarte y Pérez fue nombrado décimo obispo de Sinaloa y Sonora por el Papa Pío IX el 24 de junio de 1869. Fue consagrado en la catedral de Durango el 13 de marzo de 1870 y tomó posesión de su ministerio en Culiacán el 10 de abril del mismo año.
Entre sus logros más destacados se encuentra la culminación y consagración de la Catedral de Culiacán, iniciada en 1842 por el obispo Lázaro de la Garza y Ballesteros, abriéndola al culto católico en 1885. También obtuvo la aprobación del Vaticano para la división de los obispados, lo que llevó a la creación de las diócesis de Sinaloa y Sonora, siendo nombrado obispo de la diócesis de Sinaloa. Posteriormente, construyó el Hospital del Carmen. Falleció el 26 de mayo de 1887, y sus restos fueron trasladados a la capilla de dicha institución.
“…el general Coronado dio cuenta al gobernador del estado, don Plácido Vega, quien mandó que se presentara en Mazatlán el padre Uriarte. Esto acontecía en el mes de julio; luego que llegó a dicho puerto acompañado del presbítero Pérez Serrano y de su sobrino el padre Rojo los mandó al cuartel incomunicados, donde estuvieron hasta las tres de la tarde en pie, sin dejarlos mover y sin permitirles ningún alimento ni agua y repitiéndoles que les daría la libertad si entregaban diez mil pesos o todos los documentos relativos a las propiedades eclesiásticas; mas en caso de resistencia los echarían al mar o los desterrarían. Tanto el señor Uriarte como sus dignos compañeros contestaban según el lenguaje de los mártires, “que no podían ni debían acceder ante tales exigencias”.”
— Sinaloa, Historia y Destino de Herberto Sinagawa Montoya, 2004