Es el momento, que hemos estimado oportuno, para recoger, de los propios recuerdos y de los de personas de mayor antigüedad y aun de versiones tradicionales, los puntos de vista sobre las calles de Culiacán, relato que, en forma un tanto deshilvanada, con aspectos históricos y anecdóticos, hacemos desfilar en las páginas de este esbozo.
Debemos aclarar aquí que los capítulos que hoy forman este libro empezaron a escribirse como resultado de simples lecturas, sin mayor pretensión, hechas en ocasión de sesiones del Club Rotario local, sesiones a que el autor asistía como miembro de la Institución.
Estímulos inesperados nos hicieron proseguir la obra, hasta concluirla en el punto del propósito que la dictó: esto es, recorrer en toda su longitud las viejas rúas de la ciudad, desde su linde natural al norte, con el río Tamazula, hasta el que definía su límite extremo del rumbo opuesto, en la antigua ciudad colonial; procurando amenizar el simple trabajo narrativo con anécdotas brevemente dichas, en relación con la materia oportunamente referida.
Fue, en esa forma, cómo todo se publicó, a modo de folletín, en las columnas del diario “La Voz de Sinaloa”, editado en esta ciudad, a lo largo del pasado año.
Los datos que aquí aportamos, podrían servir mañana, en su misma sencillez, como apuntes para la historia de la Capital de Sinaloa; y es, en este propósito, que lo damos a la luz pública, ahora en forma de libro, esperando que nuestra audacia sea acogida, en la noble intención que la guía, con la benevolencia de nuestros lectores.
LVCDC by steelyhead
Culiacán 1949