Mariano de Urrea, también citado como Mariano Urrea, fue un militar y gobernante de la frontera norte de México. Nacido en Villa de Altar, en la antigua provincia de Sonora y Sinaloa, desarrolló una larga carrera en las compañías presidiales y participó en campañas contra grupos indígenas y fuerzas insurgentes.
En los primeros años de la Independencia ocupó responsabilidades políticas y militares en el noroeste. Fue jefe superior político y comandante general de las provincias de Sonora y Sinaloa, sucedió a Fernando Espinosa de los Monteros en la jefatura política y, en 1823, se proclamó gobernador provisional del territorio que comprendía ambas provincias. Su actuación se produjo en el momento en que la región transitaba hacia la creación del Estado de Occidente.
Datos generales
| Atributo | Información |
|---|---|
| Nombre completo | Mariano de Urrea |
| Nacimiento | 1765, Villa de Altar, provincia de Sonora y Sinaloa |
| Fallecimiento | 1852, Guayaquil, Ecuador |
| Ocupación | Militar y gobernante |
| Rango principal | Coronel; anteriormente teniente coronel |
| Cargo regional | Jefe superior político y comandante general de Sonora y Sinaloa |
| Gobierno en el Estado de Occidente | 31 de julio de 1823 – 12 de septiembre de 1824, según la cronología consultada |
| Periodo como jefe político en la sucesión sinaloense | Desde el 30 de enero de 1824 durante 1824 |
| Antecesor en la jefatura política | Fernando Espinosa de los Monteros |
| Sucesor como gobernador del Estado de Occidente | Juan Miguel de Riesgo |
| Esposa | Gertrudis Elías González |
| Hijo destacado | José de Urrea, militar y político mexicano |
Origen familiar y carrera presidial
Mariano de Urrea nació en Villa de Altar, Sonora, en 1765. Perteneció a una familia vinculada con la organización militar de la frontera. Su abuelo, el capitán Bernardo de Urrea, había ocupado posiciones de importancia en la administración y defensa de Sonora y Sinaloa. Por la línea materna, Mariano también estuvo relacionado con la familia Elías González, otro de los grupos de militares presidiales con gran influencia en la región.
Ingresó a la carrera de las armas como cadete de la compañía presidial de Altar el 1 de septiembre de 1782. Posteriormente sirvió en Horcasitas y en el presidio de Tucson. En 1804 fue nombrado teniente comandante de la compañía de indios auxiliares de Bacoachi y, en 1805, recibió el grado de capitán y el mando de la compañía presidial de Altar.
Durante su carrera fronteriza participó en numerosas expediciones contra apaches y otros grupos considerados sublevados por las autoridades coloniales. Estas campañas le dieron experiencia en el conocimiento del territorio, el manejo de tropas y la negociación —o confrontación— con las comunidades indígenas de la frontera.
Participación en la guerra de Independencia
Cuando las fuerzas insurgentes de José María González Hermosillo avanzaron hacia el noroeste, Urrea se incorporó a la brigada del brigadier Alejo García Conde, enviada para contener la rebelión. Participó en la acción de San Ignacio Piaxtla, en Sinaloa, donde las fuerzas realistas derrotaron a los insurgentes en enero de 1811.
Después de esa campaña quedó al frente de operaciones militares en la región del Rosario. También intervino en acciones de pacificación en pueblos y rancherías de Sinaloa y posteriormente pasó a operar en el distrito de Tepic.
En 1815 ascendió a teniente coronel y recibió el mando del Regimiento Provincial de Colotlán, con el carácter de gobernador político-militar de aquella región. Desde ese puesto dirigió operaciones en las jurisdicciones de Zacatecas y Nueva Galicia. Su desempeño fue reconocido con la Cruz de la Orden de San Hermenegildo.
En 1821 apoyó el Plan de Iguala y la Independencia de México junto con el general Pedro Celestino Negrete. Participó en el sitio de Durango y, después de la caída del poder imperial, ocupó temporalmente responsabilidades en la comandancia de las Provincias Internas de Occidente.
Posición ante el Imperio de Iturbide
La transición entre la Independencia y la organización republicana estuvo marcada por el conflicto entre los partidarios del Imperio de Agustín de Iturbide y quienes defendían una solución republicana. Urrea fue identificado con esta última corriente.
En 1822 fue removido de una responsabilidad de gobierno en Nueva Vizcaya debido a acusaciones de simpatizar con el régimen republicano. Tras viajar a la Ciudad de México para defender su conducta, quedó temporalmente en disponibilidad. En marzo de 1823 salió de la capital con un grupo de soldados y apoyó a diputados opositores al gobierno imperial.
Posteriormente se incorporó a las fuerzas que respaldaban el Plan de Casa Mata, movimiento que contribuyó a la caída del Imperio. Esta experiencia reforzó su posición como militar republicano y le permitió recuperar influencia en la reorganización política de las provincias del noroeste.
Jefe superior político de Sonora y Sinaloa
Después de la caída de Iturbide, el Supremo Poder Ejecutivo Federal nombró a Urrea jefe superior político y militar de las provincias de Sonora y Sinaloa. La designación se realizó el 5 de abril de 1823.
Urrea llegó al mineral de El Rosario el 31 de julio de 1823 y ese mismo día asumió el mando. El Rosario era entonces uno de los centros mineros y políticos más importantes de Sinaloa. Con el apoyo de las tropas bajo sus órdenes, del ayuntamiento y de los vecinos, proclamó el régimen federal.
En esa coyuntura declaró la existencia de un Gobierno Provisional del Estado Libre de Sonora, dentro del cual incluyó a las provincias de Sonora y Sinaloa, y adoptó el título de gobernador. Sin embargo, la proclamación no produjo una solución estable, pues el Congreso General ya había autorizado la separación de ambas provincias y se dirigía la región hacia la formación del Estado de Occidente.
El gobierno provisional y el Estado de Occidente
Las fuentes consultadas registran a Mariano de Urrea como gobernador del Estado de Occidente del 31 de julio de 1823 al 12 de septiembre de 1824, con Antonio Pascual Narbona como antecesor y Juan Miguel de Riesgo como sucesor. La cronología de gobernantes de Sinaloa, por su parte, lo coloca como jefe político después de Fernando Espinosa de los Monteros desde el 30 de enero de 1824.
La aparente superposición de fechas se explica por la coexistencia de distintos cargos: la jefatura política de las provincias, la comandancia militar y el gobierno provisional del territorio que se organizaba como Estado de Occidente. Por ello, Urrea debe ser descrito como una autoridad de transición y no únicamente como gobernador constitucional de un Sinaloa independiente.
Durante su administración llegó a Arizpe, sede de instituciones políticas de Sonora, y mantuvo el control de las fuerzas militares. Recibió órdenes para entregar el mando a otros jefes, entre ellos Antonio Pascual Narbona y Simón Elías González, pero se resistió a abandonar sus cargos. Esa resistencia generó un conflicto con el gobierno nacional y con sectores de la Diputación Provincial.
En 1824 enfrentó un levantamiento de los ópatas. Persiguió a los rebeldes hasta territorio de Chihuahua y los derrotó en Basaseachi, donde capturó a algunos de sus principales dirigentes. Este episodio muestra que el gobierno regional estaba estrechamente relacionado con la defensa militar y la pacificación de la frontera.
Conflicto por el mando y salida del gobierno
La negativa de Urrea a entregar el mando provocó el envío del general José Figueroa, quien recibió instrucciones de asumir la comandancia general y someter la resistencia del jefe político. Algunos oficiales subordinados a Urrea se pronunciaron para respaldarlo, pero Figueroa actuó contra ellos y los sometió a un consejo de guerra.
A mediados de 1824 se convocaron elecciones para integrar el Congreso Constituyente del Estado de Occidente. El Congreso se instaló el 12 de septiembre de 1824, fecha que la cronología utiliza también para marcar el final del gobierno de Urrea y el inicio de la administración de Juan Miguel de Riesgo.
La disputa por el mando reveló las dificultades de la primera república para establecer la subordinación de las fuerzas militares a las nuevas autoridades civiles. También evidenció la competencia entre los poderes centrales, las diputaciones provinciales y los jefes militares que controlaban tropas y territorios extensos.
Exilio y últimos años
En 1825, Urrea fue aprehendido y enviado a la Ciudad de México. Entre las acusaciones formuladas en su contra estuvieron la negativa a entregar el mando, la tolerancia de pronunciamientos de sus oficiales y la supuesta intención de establecer una autoridad independiente en Sonora. Urrea rechazó esas acusaciones y sostuvo que sus acciones habían buscado mantener el orden y controlar los levantamientos fronterizos.
Después de su traslado fuera del noroeste, su vida quedó vinculada a los conflictos políticos de la primera república. Finalmente murió en Guayaquil, Ecuador, en 1852.
Su hijo, José de Urrea, alcanzó posteriormente una destacada carrera militar y política. La trayectoria de ambos muestra cómo varias familias de la antigua frontera presidial conservaron influencia durante la Independencia y las primeras décadas de la República.
Importancia histórica para Sinaloa
Mariano de Urrea ocupa un lugar central en la historia política de Sinaloa porque encabezó la administración regional en el momento en que se desintegraba la estructura conjunta de Sonora y Sinaloa y se formaba el Estado de Occidente.
Su actuación en El Rosario, su proclamación federal y su conflicto con las autoridades nacionales reflejan las tensiones que acompañaron la fundación de las instituciones republicanas. Fue un gobernante de transición: militar de frontera, autoridad provincial y dirigente identificado con el republicanismo.
Aunque su administración fue breve y conflictiva, contribuyó a definir el escenario político en el que Sinaloa comenzaría a participar como parte de una entidad federativa propia. Su biografía también permite comprender por qué la historia temprana de Sinaloa estuvo marcada por la competencia entre autoridades civiles, mandos militares y grupos regionales.
Nota editorial sobre las fechas
La cronología local registra a Mariano de Urrea como jefe político de la sucesión sinaloense a partir del 30 de enero de 1824, mientras que otras fuentes consignan su llegada a El Rosario y su toma del mando el 31 de julio de 1823. Asimismo, su gobierno del Estado de Occidente suele fecharse del 31 de julio de 1823 al 12 de septiembre de 1824. Estas diferencias deben conservarse explícitamente hasta que puedan cotejarse con actas de la Diputación Provincial, decretos del Congreso General y documentación del Archivo General del Estado de Sonora.