| Nombre completo | Teodoro Francisco de Croix-Heuchin |
| Nacimiento | 30 de junio de 1730, Castillo de la Prévôté, cerca de Lille, Flandes (Francia) |
| Fallecimiento | 8 de abril de 1792, Madrid, España |
| Origen | Aristócrata flamenco al servicio de la Corona española |
| Títulos | Caballero de Croix, Gran Cruz de la Orden de Carlos III, Comendador de la Orden Teutónica |
Origen y familia
Teodoro Francisco de Croix nació en el Castillo de la Prévôté, cerca de la ciudad de Lille, en la parte de Flandes incorporada a Francia por Luis XIV en 1668. Era el tercero de los nueve hijos del marqués Alejandro Francisco Maximiliano de Croix, señor de Prévôtes y gentilhombre de cámara del Elector de Colonia, y de Isabel Clara Eugenia de Heuchin Longastre. Teodoro y su hermano Ernesto nacieron gemelos.
Era sobrino paterno de don Carlos Francisco de Croix (Lille, 1703 – Valencia, 1786), quien llegaría a ser Virrey de Nueva España (1766–1771), circunstancia que marcaría profundamente la trayectoria americana de Teodoro.
Carrera militar en Europa
A los diecisiete años, siguiendo la tradición familiar, Teodoro ingresó al Ejército español en Italia como alférez de Granaderos de las Reales Guardias, el 26 de abril de 1747. Tres años después fue incorporado al prestigioso Regimiento de la Guardia Valona, la guardia personal de los reyes Borbones de España. En 1756 ascendió a teniente segundo.
Posteriormente viajó a Flandes para ingresar a la Orden Teutónica, siendo admitido como caballero profeso y más adelante nombrado encomendero de Ramensdorff. En 1760 alcanzó el grado de Coronel de la Guardia Valona, consolidando su posición en los círculos militares y nobiliarios de la monarquía española.
Primera estancia en Nueva España (1766–1771)
En 1766 acompañó a su tío, el marqués de Croix, cuando éste fue designado Virrey de Nueva España. Al llegar al virreinato, Teodoro fue nombrado Gobernador y Comandante de la fortaleza de Acapulco —plaza estratégica en el Pacífico— y poco después Inspector General de las Tropas de Nueva España. Ambos cargos le dieron un conocimiento profundo del territorio y de las necesidades defensivas del virreinato.
Cuando su tío culminó el mandato y entregó el gobierno al nuevo virrey, fray Antonio María de Bucareli y Ursúa, el 22 de septiembre de 1771, Teodoro regresó a la Península Ibérica, manteniendo sus vínculos con la corte. En 1775 volvería a Nueva España como capitán general de las provincias de Sonora y Sinaloa, preparando el terreno para la gran misión que le encomendaría la Corona al año siguiente.
Comandante General de las Provincias Internas (1776–1783)
El contexto que llevó a la creación de la Comandancia General fue crítico: las autoridades de México y Madrid estaban insatisfechas con el estado de la defensa de la frontera norte de Nueva España. Los ataques de apaches, comanches, seris y otras tribus indígenas se intensificaban, y además existía la amenaza de avances rusos e ingleses por las costas del Pacífico norteamericano.
El 16 de mayo de 1776, el rey Carlos III nombró a Teodoro de Croix primer Comandante General de las Provincias Internas. Por Real Cédula expedida en el Palacio de San Ildefonso el 22 de agosto de 1776, se formalizó la creación de la Comandancia General, otorgándole jurisdicción sobre policía, justicia, hacienda y guerra, con facultades equiparables a las del propio virrey, dependiendo directamente del rey a través del Secretario de Indias, con un sueldo de 20,000 pesos anuales.
Las provincias bajo su mando eran:
- Sinaloa
- Sonora
- Las Californias
- Nueva Vizcaya (hoy Durango)
- Coahuila
- Texas
- Nuevo México
De Croix tomó posesión oficial del cargo el 1 de enero de 1777 y en agosto de ese año partió a inspeccionar personalmente su vasta jurisdicción. Se instaló definitivamente en Arizpe, Sonora, en octubre de 1779, ciudad que en 1780 declaró capital formal de la Comandancia.
Estrategia militar y reformas
Su estrategia fue innovadora: ante el fracaso del sistema de presidios como línea defensiva continua, diseñó un sistema multilineal que combinaba presidios reforzados con poblaciones civiles, pueblos militares y milicias activas. Creó los Cuerpos de Dragones Provinciales, con fuero militar y privilegios propios del ejército regular.
En 1782 solicitó el nombramiento de un comandante inspector debido a la enormidad del territorio. El gobernador de las Californias, brigadier Felipe de Neve, fue designado para ese puesto. El 17 de marzo de 1783 el rey también ordenó la creación del Obispado de Sonora, que comprendía las provincias de Sonora, Sinaloa y las Californias, siendo designado como primer obispo fray Francisco Antonio de los Reyes.
Virrey del Perú (1784–1790)
Elevado al rango de teniente general, De Croix cedió el mando de las Provincias Internas a Felipe de Neve en agosto de 1783. Fue nombrado Virrey y Capitán General del Perú el 13 de febrero de 1784, haciendo su entrada en Lima el 6 de abril de ese año, donde fue conocido como «El Flamenco» por su origen.
Su gestión al frente del virreinato peruano fue ampliamente reconocida. Entre sus principales logros se cuentan:
- Organizó el gobierno en siete intendencias, descentralizando la administración.
- Apoyó la creación de la Real Audiencia del Cusco, nuevo tribunal de justicia para el Perú meridional.
- Fundó el Anfiteatro Anatómico e inició el Jardín Botánico en la Escuela de Medicina de Lima.
- Colaboró en la creación de la Junta Superior de Comercio y el Tribunal de Minería (1786).
- Equilibró las cuentas del Estado mediante una drástica reducción del gasto público.
- Adoptó medidas para frenar la difusión del pensamiento enciclopedista y las ideas revolucionarias francesas y norteamericanas.
- Mejoró las defensas costeras del virreinato.
En marzo de 1790 obtuvo el permiso para regresar a España y concluyó su mandato en el Perú.
Últimos años y fallecimiento
De regreso en España, en 1791 fue nombrado Coronel del Regimiento de las Reales Guardias de Infantería Walona y Comandante de la Orden Teutónica, Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Murió en Madrid el 8 de abril de 1792, a consecuencia de una pulmonía que degeneró en tuberculosis, contraída por las extremas condiciones climáticas del cabo de Hornos, ruta que él mismo eligió para su regreso a Europa.
Legado e importancia histórica
Teodoro de Croix fue una figura de enorme trascendencia en la historia del norte de México y del suroeste de los Estados Unidos. Como primer Comandante General de las Provincias Internas, reorganizó la defensa de una frontera vastísima y formuló estrategias militares que sentaron precedente.
Su gestión fue fundamental para consolidar la presencia española en territorios que hoy comprenden Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo México, Texas y California. La capital que estableció en Arizpe se convirtió en el centro político y militar del septentrión novohispano durante su mandato. En el Perú, su legado institucional —intendencias, Audiencia del Cusco, Anfiteatro Anatómico, Jardín Botánico— perduró mucho más allá de su gobierno.